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Cada
una de nuestras células transmite y se manifiestan a través de ondas
electromagnéticas y por lo tanto no es difícil de imaginarse que estas
informaciones energéticas sirvan para la comunicación intercelular.
La
teoría de que en nuestro organismo sólo haya dos formas de comunicaciones
interorgánicas a través de impulsos nerviosos y hormonas, está
definitivamente desfasada.
A
través de los impulsos nerviosos, cuya velocidad de transmisión es de pocos
metros por segundo, y del intercambio hormonal, no es posible realizar las
30.000.000.000.000.000 de reacciones bioquímicas y la renovación de
10.000.000 de células que ocurren por segundo en nuestro organismo.
Tal
avalancha de datos informativos solo pueden realizarse en un segundo si la
transmisión informativa ocurre con la velocidad de la luz o sea únicamente a
través de ondas electromagnéticas.
Como
vemos, las células y por consiguiente los órganos se comunican entre sí a
través de informaciones electromagnética, las cuales variarán según el
estado de salud de cada persona.
Como
es de suponer una célula sana no emitirá las mismas ondas electromagnéticas
que una célula enferma. También podemos suponer que esta información
electromagnética no llegue a su destino debido a un bloqueo del camino de
transmisión (Meridiano?). Aquí estamos viendo las paralelas con la
acupuntura, con la que se consigue un equilibrio energético entre los meridianos a través de la
estimulación de los puntos de acupuntura bien tonificando o sedando.
Ya había dicho anteriormente, que toda materia y por lo
tanto también sustancia vegetales, minerales y animales, emiten ondas
electromagnéticas muy específicas que las identifica como si se tratase de
una huella. Lo mismo ocurre con los medicamentos homeopáticos,
con la diferencia de que estos medicamentos están potenciados y por lo tanto
la información electromagnética es amplificada.
Los
científicos que se dedican a este estudio aún no han podido demostrar
definitivamente porque al potenciar un medicamento aumenta la información
energética paulatinamente, aunque ciertos estudios en universidades, sobre
todo escandinavas, están en buen camino para esclarecer esta gran duda. Lo
que si hemos podido demostrar mediante la EAV son los diversos efectos
terapéuticos de un mismo remedio en diferentes potencias.
Con
la homeopatía se consigue transmitir al enfermo, a través del medicamento idóneo,
una información electromagnética similar a la de la enfermedad de la que
padece el paciente, para estimular así los sistemas autoregulativos del
paciente. De forma banal podemos decir que estamos vacunando al paciente con
la enfermedad en forma electromagnética.
Pienso
que también les pueda ser útil la información seguidamente expuesta para
borrar sus dudas respecto a la relación enfermedad y desequilibrios energéticos.
El científico ruso Peter P. Gariaev junto a compañeros del Instituto de Control
de Ciencias de Moscú, perteneciente a la Academia Rusa de Ciencias de Moscú,
ha demostrado que el ADN se expresa por medio de ondas electromagnéticas. Según
este científico “nuestro ADN funciona
como un bioordenador capaz de recoger y transmitir información de su entorno
a través de ondas cargadas de información a partir de las cuales pueden
modificarse los patrones de comportamiento de las células.”
“La evolución ha creado en los biosistemas –organismos vivos-
“textos genéticos” articulados de acuerdo a patrones semejantes al
conjunto de normas y reglas subyacentes en todas las lenguas humanas en los
que los nucleótidos del ADN, dotados de frecuencias cargadas de información,
juegan el papel de caracteres. Y a partir de esos “textos genéticos” se
van conformando los distintos procesos orgánicos, siendo pues el ser humano,
en definitiva, un bello discurso de la Naturaleza.”
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“El aparato cromosómico actúa como antena de recepción y transmisión
de “textos genéticos”, los descifra, los codifica y los reenvía.”
De manera, que el ADN
no sólo se expresa por su materia, sino también por la información
contenida en las funciones de onda de ese mismo ADN. Tal como asegura Gariaev,
el genoma es comparable a un bioordenador inteligente que “lee
y entiende” la información en forma de onda electromagnética. La clave
de este dialogo mediante ondas cargadas de información se centra, según este
científico, en la naturaleza vibracional del ADN, que se expresa en función
de ondas solitónicas, ondas “que
pueden almacenar información durante mucho tiempo y son capaces de propagarse
sin deformarse a grandes distancias en medios no lineales.”
En
el campo de la bioenergética consideramos que, el organismo posee la
capacidad para memorizar una información energética, tanto fisiológica como
patológica. Esto se
supone que es debido a un proceso bioeléctrico.
Si una persona está expuesta durante largo tiempo a un alergeno, que en
definitiva es un portador de una información electromagnética, el organismo
archiva esta información y reaccionará de forma inmediata si el paciente
vuelve ha entrar en contacto con este alergeno.
Desde
más fuerte es la información electromagnética patológica memorizada, menor
será el tiempo con el que el paciente tiene que estar en contacto con el
alergeno para que se manifiesten, de nuevo, los síntomas alérgicos.
Desde
mayor la información energética memorizada, mayor tendrá que ser también
la frecuencia y la intensidad para la neutralización de la información energética
patológica.
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